El Vestido de la Novia

Madrid. Siete de la tarde. En la calle Velázquez número 27, baja por la escalera una chica de cara dulce y sonrisa nerviosa. Tiene aspecto amable y una mirada un poco tímida, el cabello suelto y las manos enrojecidas por el frío, y es que en Madrid en el mes de enero, hace mucho frío… pero las novias tienen la mente en otra cosa: el vestido.

Esta es una secuencia muy habitual en estas últimas semanas en Pilar Sáinz, pues es un momento de apogeo y como si de una peregrinación se tratara, se da comienzo a la temporada, convirtiéndose en el pistoletazo de salida para la preparación del día más importante de todos, el día de la boda. Y de la misma forma que Cenicienta no puede ir al baile de cualquier manera y aquí también hay madrina, hay que preparar las cosas con tiempo y dedicación. Ellas, la que lo tiene claro, la que duda un poco, la que todo lo controla, la despreocupada… unas u otras vienen acompañadas o no, con la misma mirada inconfundible de quien está por vivir todo un acontecimiento.

 

 

Toda una explosión de tejidos como sedas, organzas, bordados, tull… vestidos con espaldas bordadas, elegantes escotes que sientan estupendamente y abrigos que hacen al conjunto único «desfilan» ante la atenta mirada de estas novias que empiezan a disfrutar de este momento y a ver que es el principio de un camino apasionante que vivirán con intensidad y emoción.

Pero no sólo serán destellos lo que encontrarán en Pilar Sáinz, pues éstos pueden nublar la vista, sino que se establece un diálogo fundamental en el que diseñadora y novia llegan a configurar tan importante pieza, que trasmitirá su personalidad y representará todo lo que ella encarna.

Cuando llega ese día todos los esfuerzos y el trabajo hecho salen a escena y los invitados empiezan a guardar silencio, algunos con la emoción contenida como el novio, que espera en el altar, otros que con los nervios se colocan rápidamente en el banco correspondiente, otros se ponen de puntillas para ver mejor… pero todos, sonríen para recibir a la novia… y al vestido de la la novia.

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4 Comentarios

  1. Ruth 31 enero, 2020 a la 2:53 pm - Responder

    Pues sí, es innegable que el vestido de la novia y toda ella son el punto máximo de atención. Todavía recuerdo esos momentos, tenia la sensación de ser una estrella de cine, ja,ja!!!

    • admin 31 enero, 2020 a la 3:06 pm - Responder

      Hola Ruth,
      Sí, ¡desde luego es un momento único!

      • Maria 31 enero, 2020 a la 8:36 pm - Responder

        Que recuerdos de los meses previos buscando EL VESTIDO con dudas, un poco a ciegas o del todo… y sin saber cómo sería el resultado final … y no en todos los sitios de novia te reciben como esperas, sino como si fueras un número más ….

        • admin 2 febrero, 2020 a la 6:13 pm - Responder

          Hola María, tienes mucha razón. Es importante que la novia se sienta cómoda para que el resultado sea también bueno. Un vestido de novia es algo tan personal como único. Gracias por tu comentario y compartir tu experiencia.
          ¡Un fuerte abrazo!

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